llibret 1971
La Vida es Sueño.
LAS ULTIMAS Y LAS PRIMERAS CORRIDAS.
De "Historia de la Plaza de Toros de Alicante".
Juanito Santero (+).
Para los que tenemos en la cabeza más cabellos blancos que
negros, los recuerdos personales se relacionan siempre con algún
acontecimiento de orden general, facilitando así la concreción de
fechas: 1936, con la guerra civil, cerró una etapa de la vida de los
españoles todos, y tal circunstancia proporciona interés y relieve a
cuanto sucediera aquel año. Las dos corridas de la feria taurina de
"Les Fogueres" en 1936 fueron las últimas de esa época de "antes
de la guerra", y por esa razón, evocarlas ahora tiene casi
caracteres de historia. Las corridas se celebraron, la primera, el día
24 de junio, y la segunda, el 29. Para la primera tarde se trajeron
seis toros del entonces incipiente ganadero Domingo Ortega,
actuando el propio Ortega, que estaba en el apogeo de su fama, y
al que se conocía por "el paleto de Borox"; Rafael Ponce,
"Rafaelillo", un torerito valenciano de corta estatura, pero de
enorme corazón, al que los toros castigaron con tremendas
cornadas a lo largo de toda su carrera, y Jaime Pericás, un
mallorquín de relevante personalidad artística, quien, por cierto,
llevó en su cuadrilla durante mucho tiempo, al peón alicantino
Vercher, padre del actual banderillero. En la segunda de las tardes
se lidiaron toros de Pablo Romero, formando la terna de espadas
Fermín Espinosa, "Armillita", a quien se conocía por "el Joselito
Mejicano", un torero que dominaba todas las suertes del toreo;
otra vez Domingo Ortega, que había exigido a la empresa las dos
corridas, y también otra vez "Rafaelillo", a quien apoderaba Rafael
Dutrús, "Llapisera", que sabido es que tenía gran ascendiente con
don Alvaro Guixot Martínez, entonces arrendatario de la plaza.
Estas fueron las corridas feriales de aquel año de tanta
significación para los españoles.
Cuando acabó la contienda nacional, en 1939, el impulso
emprendedor del fundador de la firma empresarial Guixot devolvió
a la ciudad su rango taurino, organizando en los días 26 y 29 de
junio dos corridas, la primera de ellas de toros, y la segunda, una
novillada. Los toros del día 26 fueron de don Alipio Pérez
Tabernero, y los toreros encargados de despacharlos, Marcial
Lalanda, el llamado "joven maestro"; Curro Caro, de la dinastía del
famoso "Chiquito de la Audiencia", a quien llamaban "el torero de
cristal" por su estilo finísimo; Pepote Bienvenida, el segundo de los
hijos del "Papa Negro", y, por último -fueron ocho toros-, Juanito
Belmonte, hijo del fabuloso Juan Belmonte, que era como un calco
físico de su padre. En la novillada del día 29 se lidiaron astados de
Sánchez Mangas por José Vera, "Niño del Barrio", el bravo y
bullidor murciano, y Domingo y Pepe González "Dominguín", hijos
ambos del entonces promotor taurino y anteriormente torero
"Dominguín". Pero el tercero de los vástagos de este hombre, Luis
Miguel, un chaval que acababa de cumplir los 12 años, mató un
becerrote, dejando ante los alicantinos constancia de que en él
había una gran figura de la tauromaquia con proyección futura.
Por eso titulamos "Las últimas y las primeras corridas",
refiriéndonos a las que cerraron una época y abrieron otra en el
vivir de los españoles.
Todo queda ya en la lejanía del tiempo, aunque la tremenda
conmoción de los acontecimientos haga fechas y hombres, inolvidables.