llibret 1971
La Vida es Sueño.

AMISTAD.
Jerónimo Hernández Ibáñez.

 
Hallándome en uno de mis constantes viajes por la faz de la tierra, fui a parar a uno de los tantos pueblos que forman la geografía española.
 
Y en uno de ellos fue donde recibí la enorme y agradable sorpresa de encontrar a mi mejor amigo. Pues lo buscaba por todos los sitios que visitaba, ya que hacía mucho tiempo que no lo veía ni sabía nada de él, porque verdaderamente lo apreciaba con bastante intensidad. Al haber sido el único de todos mis amigos, el que supo darme buenos y sabios consejos, que hoy, gracias a ollos, puedo disfrutar de una posición bastante halagüeña.
 
Tan gran cambio fue el operado en lodo su aspecto y en su persona, que verdaderamente me costó reconocer a mi bienhechor y buen amigo.
 
Así, que deteniéndole en su camino me encaré y le pregunté:
 
Pero, ¿eres tú, amigo del alma?
¿Tú que eras para mí como un espejo,
que sus decisiones por justas admiraba,
y ser un fiel reflejo
de tí siempre ambicionaba?
 
El me escuchaba cabizbajo y cariacontecido,
extrañado al no esperar ser reconocido
y haberse hecho el ánimo de vivir en el olvido.
Comprendiendo la estupefacción mía,
comprobaba con íntimo placer que había
quien pudiese comprender
su desafortunado proceder,
en la lucha por la vida.
 
Y más, al no haber tenido
a nadie que le demostrara tanto cariño,
desde que perdió a sus padres desde que era niño.
 
(Sólo se le oían frases de gratitud murmurar
pues la congoja le impedía hablar).
 
Viendo en su tristeza
mucho arrepentimiento y más pureza,
convencido tomé la decisión
de llevarme a este amigo del corazón,
a la tierra más bella y radiante
y que para ser bonita se llama Alicante.
 
Nos pusimos en camino
tratando de distraer su pasado y desanimado destino,
haciendo la casualidad, de que nuestra llegada
fuese como cosa combinada,
al coincidir con las hermosas fiestas de San Juan.
 
Días de bulliciosa y estruendosa algarabía
en la que las gentes vienen y van
con amor y sana alegría,
embriagando el corazón
y al inundarse de la más grata emoción,
se olvida hasta la mis grave desazón.
Fuimos con ansiedad no reprimida
a ver sus hogueras
y también sus bonitas verbenas.
En la que si una era bonita
la otra parecía "cosa de hadas"
siendo todas amenizadas
por músicas, tracas y la belleza de sus mujeres
luciendo sus mejores galas,
para ofrecer los ramos de rosas y claveles
a nuestra Patrona venerada.
Virgen de los Remedios, la más querida y amada
que hace que reine la alegría
en toda esta bendita tierra mía.
Viendo en su faz alterada
tanta estupefacción emocionada
y un desconocido contento
muy comprensible por el gran momento.
Aproveché el instante
para preguntarle anhelante:
 
- ¿Te agrada este nuevo ambiente?
Esto es como un remedio viviente
para curar tristezas
en nostálgicas cabezas.
Ayer estabas compungido
y hoy estás más alegre y con ilusión,
pues apreciarás y con razón
que la situación de tu "nido"
se ha desvanecido como paja llevada por el viento,
ya que estaremos juntos en todos momentos
recordando la felicidad de pasados tiempos.
 
Hoy te inculqué nueva esperanza
con verdaderos deseos y amor,
pero la ilusión en tu corazón
no la puso en tí nadie más que la alianza,
que en hermosa sinfonía
Que en todos perdurará.
 
Ha sido la fusión de este gran día
con las FIESTAS DE SAN JUAN.