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En mi "pequeña" Alicante la bonita ciudad del litoral levantino, a la que se ha de querer no ser alicantino para no ver la admiración que en todos causa esta sin igual hermosura, por su buen clima y tranquilidad sin pausa. Haciendo sentir al que a esta bendita tierra viene la imperiosa necesidad de sentir gran felicidad, ignorando del porqué la causa al disfrutar lo que esta tierra tiene. es tan sólo comparable a una rosa, pues su colorido y radiante luminosidad con fresco de céfiro estival, hace que este conjunto tan grato y sin par se llegue a soñar estar en el Paraíso Terrenal. la contenplo en estos días, en la que las algarazas por las fiestas de sus hogueras nos hacen sentir una arrogancia placentera. Mas sin poder remediar una voz interior nos hará exclamar: "Para saber y apreciar lo que es vivir, de Alicante nunca quisiera salir". |
Y para que nada le falte a mi querida y buena Alicante, tiene hermosas playas tranquilas y serenas, que a su contacto hacen que se vaya esas molestias pequeñas que producen todas las fiestas. Al tratar de mejor contamplar tan bonitos y enormes monumentos, que a las doce de la noche y no en otro momento "sin compasión" han de quemar. como radiante amanecer, más lozanas y hermosas y -¡vean qué cosas!- siempre desaparecerán en la gran noche de SAN JUAN. |