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el coliseo


Diario LA VERDAD.
5 de mayo de 2009.
José Picó

La vida es sueño... y, a veces, realidad.
 
 
En un principio, pensé que no debería ser yo quien escribiera este artículo en aras de la tan manoseada objetividad y la pregonada distancia de la realidad, recomendables para el periodista políticamente correcto. Sin embargo y con todo el respeto que me merece este concepto -me gusta más el de imparcialidad-, creo que hay un grupo de alicantinos que merecen en estos momentos de euforia fogueril un reconocimiento público, aunque modesto, de quien los ha visto trabajar semana a semana para que la Hoguera Calderón de la Barca-Plaza de España (y no sólo Calderón) sea hoy la comisión más feliz del mundo de la Fiesta. Una Dama del Foc adulta y la Bellea del Foc infantil son motivos más que suficientes para la alegría.
 
Durante los últimos años, he tenido el privilegio de vivir, por ejemplo, cómo una mujer era capaz de ganarle años a la vida para convertirse, prácticamente, en una juvenil más de la comisión Calderón de la Barca-Plaza de España, de tranformarse en su corazón. Hace cuatro años vio cómo su hija Elena era nombrada Bellea del Foc infantil (ojo, será una firme aspirante a la adulta dentro de unos años). El pasado domingo disfrutaba como una niña más cómo Cristina daba la hoguera otro título. Ella se llama Reme y es una de esas personas que, desde la discreción y el trabajo bien hecho, hacen grande la Fiesta. Como Sento. Sus dos hijos pequeños no le permiten estar más tiempo en el racó, pero quizás sólo Carlos, el presidente, sabe del fundamental trabajo que realiza en la sombra.
 
Apenas son medio centenar de comisionados, con un presupuesto muy ajustado y limitadas aspiraciones para ganar premios, pero derrochan toda la ilusión del mundo, bien sea en los play-backs o en los villancicos. La misma ilusión que demostraron el sábado y el domingo, cuando el jurado un día y la bolita el otro confirmaron no sólo que la vida es sueño, sino que, a veces, también es maravillosa realidad. Enhorabuena.